El Greco de Sefarad...

Sueña con nebreda de ánimas

en los barrancos del cielo

al resplandor de relámpagos

que, Josué, detuvo al Greco

y herrín, orín, verdín, tintes

de solar que roñan tiempos

y hollín  y ceniza ascética

te servirán de memento


Miguel de Unamuno

      Durante siglos el Greco fue el secreto de Toledo. Nadie había reparado en él y si se hablaba de sus cuadros se hacía casi con desprecio.  Aunque en su época tuvo fans como Gongora que le dedicó un soneto:


Esta en forma elegante, oh, peregrino

de pórfido luciente, dura llave

el pincel niega al mundo más suave

que dió espíritu a leño, vida a lino...

 

     

Fueron los románticos franceses, quienes recuperaron el Greco para todos nosotros, Gauthier e Imbert, serán los primeros en alabar su maestría.

 

 A ellos les seguiran Zuloaga, Fortuny y Santiago Rusiñol que erigiría una escultura a su memoria en Sitges. A este evento le seguiran fans y libros de la categoría de Eugenio D´ors, Pío Baroja, Ramón Gómez de la Serna.

 

Se dice que para entender el Greco hay que conocer Toledo y que para entender Toledo, se precisa conocer la obra del Greco, de ahí que sea su obra la cabecera de esta Web.

 

Además de las visitas pertinentes al Palacio de Tavera, Museo de Santa Cruz, Casa del Greco, la Iglesia de Santo Tomé y Santo Domingo el Antiguo.

 

Conoceremos la Judería y los ecos de Sefarad en su obra, así como los ecos de la Persia sufí, que tanto influenciaron a todos los artistas y místicos del Siglo de Oro.

Veremos el rastro esoterico en su obra a través de la alquimia de colores, y el rastro esoterico de la Rosacruz en su obra.


El Greco fue miembro de la Familia de la Caridad, donde ingresó de la mano de su amigo y admirado Arias Montano, los miembros priorizaban el amor y el contacto directo con Dios buscando dentro de uno mismo. Se sabe que el Greco pintaba en la oscuridad alumbrándose con velas. Un amigo le preguntó cómo podía trabajar sin luz y él le respondió que la luz la llevaba dentro.

 

Lo oculto, el misterio, el alma, la luz y el misticismo en la obra de un genio, que convergen en una ciudad cosmopolita impregnada de las Tres Culturas como era el Toledo de su época.